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Decapado, baños ácidos y recocido

16 octubre, 2011

En el post de hoy, os traemos algunos términos propios de la joyería para que podáis conocer más en profundidad nuestro oficio y algunos de los pasos que damos en la fabricación de nuestros diseños.

Decapado

Debido a los óxidos originados por los procedimientos de calentamiento, así como a los residuos y cristalizaciones que dejan el boráx y los demás fundentes de joyería, es necesario emplear una solución para decapar que deje la superficie del metal completamente limpia. Esta operación acostumbrada a realizarse entre las sucesivas soldaduras, para poder observar el grado de perfección alcanzado en la operación. El ácido empleado disuelve el barniz y los óxidos y deja la pieza en perfecto estado. El decapado se realiza asimismo por lo general antes del pulimento, a manera de un baño abrillantador.

Cuando se decapa la plata, ésta sale con un color blanco puro. Se debe a que el ácido ha disuelto la parte de cobre empleada para la ley. El color blanco resultante es debido a la plata pura que ha quedado en la superficie externa de la aleación argéntea. No es un acabado duradero. Normalmente se quita frotando suavemente la superficie con piedra pómez de grano fino y agua, antes de proceder a su definitivo pulimento.

Baños ácidos para el decapado

La plata y el cobre pueden decaparse satisfactoriamente en una solución de ácido sulfúrico. La proporción de los ingredientes es  una parte de ácido sulfúrico por 10 de agua. No es recomendable una solución más fuerte, que podría desbastar el metal. El ácido debe verterse despacio en el agua a fin de evitar una reacción peligrosa. La solución se guardará en un recipiente de barro, metal ó cristal bien tapada. Para usarla se suele calentar en un recipiente de cobre, nunca llegando a la ebullición, para obtener mejores resultados. Nunca debe entrar en contacto piezas de hierro con la solución, ya que esto producidiria una decoloración en las piezas. Por ello las piezas deben ir totalmente limpias antes de entrar en contacto con el baño.

Las piezas fabricadas con oro de 14 o más quilates se decapan, por lo general, en una solución de ácido nítrico. La fórmula consiste en una parte de ácido nítrico por 8 de agua. El proceso de la limpieza es el mismo usado en el ácido sulfúrico, pero la solución, en este caso, deberá calentarse en un recipiente de porcelana.

Recocido

El recocido consiste en el reblandecimiento del metal por la acción del calor. Se trata de una operación de gran importancia para el artífice joyero, puesto que el metal con que trabaja tiende a endurecerse al ser martillado, doblado, estirado o laminado. Este endurecimiento es útil a veces para dar rigidez a una pieza. En tales casos, el trozo que ha de endurecerse suele serlo mediante un martilleado cuidadoso realizado con un martillo plano y pulido. Durante dicha operación, la pieza debe descansar sobre una placa de acero, y su contorno requerirá ser corregido limándolo o aserrándolo.

El recocido requiere calor, dependiendo su cuantía del tamaño, del espesor y de la clase de metal de que esté hecha la pieza. Normalmente se hace uso de un soplete de gas y aire. La pieza puede descansar sobre la briqueta de carbón vegetal, que refleja el calor. Para que el recocido sea realizado en forma correcta, debe calentarse la pieza en la llama azul hasta que alcance una temperatura uniforme, que puede apreciarse por su incandescencia. La plata, el oro y el latón deberán calentarse hasta el rojo oscuro. El latón habrá de ser enfriado en agua asé que alcance los 540º. Un excesivo calentamiento daría lugar a la pérdida de su contenido en zinc, puesto que a dicha temperatura éste se volatiliza. El cobre puede ser calentado hasta el rojo salmón.

Para obtener la máxima blandura de la plata de ley caliéntese hasta los 760º y enfríese inmediatamente. Recuerde que la plata a los 760º presenta un color rojo cereza. El enfriamiento puede realizarse en agua fría que deberá tenerse a mano en una vasija junto al foco de calor, a fin de que el enfriamiento pueda efectuarse lo más rápidamente posible. Si, por una razón cualquiera, al recocer la pieza no fuese posible alcanzar este instantáneo enfriamiento, de tratarse de un objeto de plata no deberá calentarse a más de unos 650º. A esta temperatura (rojo oscuro) deberá dejarse enfriar expuesto a una corriente de aire frío, con lo cual se ablandará lo suficiente para poderla utilizar. Si la plata de ley se calienta a más de 655º y se enfría bajo la acción de una corriente de aire, se encontrará que, en vez de un recocido, se habrá obtenido su endurecimiento.

Conviene recordar que una pieza que contenga partes pequeñas y delicadas requerirá un recocido muy cuidadosamente hecho para evitar que esas partes se fundan.

Si fuese de capital importancia evitar la oxidación de la pieza durante la operación del recocido, aplíquese una capa de solución de ácido bórico en agua antes de calentarla. Después del recocido, todos los restos de la solución podrán limpiarse con agua caliente.

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